Mario Horton: Podemos soñar juntos que Chile migrará, gradualmente, a un modelo distinto

“Chile se cansó y despertó una multitud politizada que exige una nueva vía de expresión política: Y en medio de ese derrotero colectivo, nace Fuerza Común”, dijo Mario Horton, militante de Fuerza Común en la actividad de cierre del Proceso Constituyente Interno.

En el marco de la actividad de cierre del Proceso Constituyente Interno de Fuerza Común, el militante Mario Horton hizo un discurso ante los presentes, haciendo un llamado a la unión en un contexto político …..

Haciendo un recorrido histórico desde la huelga electoral, proceso de desafección política que, como consecuencia, nos llevó a dos gobierno de derecha en la última década, hoy tienen al país en un escenario sin vuelta atrás, desde el 18 de octubre pasado, cuando Chile se cansó “de los reformistas, que en su ADN más profundo, alojaban también la lógica neoliberal”.

“Impulsado por el estallido social del 18 de octubre y por una de las movilizaciones sociales mas extraordinarias de la historia de nuestro país, en nuestra república se va fraguando ahora un cambio histórico. Uno casi sin precedentes y que prefigura una renovada correlación de fuerzas desde la perspectiva de género, desde la perspectiva social y también desde la política.

Chile se cansó de los reformistas, que en su ADN más profundo alojaban también la lógica neoliberal.

Ahora, la desobediencia civil comenzó a desbordarse de esa caja de pensamiento hasta destruirla. Chile se cansó de gozar de una buena reputación económica para los ojos extranjeros, mientras la desigualdad campeaba por todo el tejido social haciéndose mas y mas grande, detrás del disfraz de un oasis para los inversionistas y los meritocráticos, escondiendo todo un arco de explotaciones anclado en el experimento del neoliberalismo avanzado.

Chile se cansó y despertó una multitud politizada que exige una nueva vía de expresión política”. En medio de ese derrotero colectivo, dijo nace Fuerza Común. “Un nuevo partido político transformador, emanado desde las ideas fundantes de la izquierda democrática, que remiten a una determinación social del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.

Pese a este cambio iniciado hace casi un año en nuestro país, el mapa es complejo: “Inscritos indefectiblemente en una izquierda derrotada ideológicamente, disgregada y por muchos condenada a sucumbir a sus diferencias y no a triunfar aferrados a lo que nos une. Pero no hay que confundir una izquierda derrotada pero latente, con una izquierda vencida que renuncia a su vocación transformadora”.

Al respecto, agregó que “el enjambre actual en que nos desenvolvemos como sociedad, ha generado las condiciones para que nuevos actores políticos, como nosotros, encontremos posibilidades de conformación concreta. Ejes fundamentales de las demandas del pueblo han hecho eco en los oídos de todos los militantes de Fuerza Común, quienes hemos decidido levantar esas banderas colectivamente; Las pensiones usurpadas, el maltrato al medio ambiente, los derechos sobre el agua y los mares, la economía extractivista desmesurada que arrasa con los ecosistemas y de paso anula la posibilidad de desarrollar la producción local, la desigualdad de género, el machismo cultural, la larga deuda con las disidencias sexuales, la educación y la salud violentamente mercantilizadas, el olvido siniestro (obsceno) de la cultura y de las artes (y como resultado de aquello, una pérdida profunda de nuestro folclore y nuestra identidad), o la criminalización sistemática de nuestros pueblos originarios y de sus demandas de respeto y restitución legítima de sus derechos antropológicos, son algunos de los cantos que han ido delineando nuestra identidad y son también los desafíos que hemos decidido asumir”.

Así, destacando los distintos objetivos por los que cada uno de los y las militantes decidió formar parte de este proyecto, Mario Horton hizo un llamado a “tomar una posición crítica frente al proceso histórico de la izquierda, incluso en el reconocimiento innegable de su aporte en la recuperación de la democracia, pero compartiendo el reclamo de una importante mayoría de la ciudadanía que, entendiendo la necesidad de renovar nuestra clase política dominante, de refundar nuestro parlamento, de cambiar nuestra Constitución, ha visto en ese sector una profundización y un acomodo en el modelo económico y social heredado por la dictadura”.

El llamado, entonces, agregó, es a trabajar contra la privatización e hipermercantilización de nuestros derechos fundamentales, como educación, salud y vivienda. Así, como contra la segregación que de ellos subyace.

“Hoy, tenemos la oportunidad de cambiar esos destinos en un proceso que hasta hace poco nos parecía una quimera; La Convención Constitucional. Otros capítulos históricos de nuestra patria han traído aparejados desafíos similares. Anteriores crisis políticas de la oligarquía abrieron el camino para que las fuerzas de izquierda se articularan y levantaran propuestas en sintonía con las necesidades de la ciudadanía, pero el ritmo de articulación política en los sectores transformadores no siempre ha dado el ancho. Los desenlaces han sido siniestros”.

“No vamos a estatizar toda la economía ni la educación, ni lograremos que los super-ricos financien a través de un sistema tributario progresivo, todos los derechos sociales que nos parecen justos, ni podremos dar gratuidad total a toda la educación superior y a la salud de un día para otro. Nos vamos a demorar. Pero podemos soñar juntos que Chile buscará migrar gradualmente, en plazos de una década o más, hacia un modelo sensatamente afín con el medio ambiente, donde la naturaleza no se vea separada de los procesos sociales, económicos y culturales que atañen la esencia del ser humano, donde se respeten las libertades individuales de toda índole, pero al mismo tiempo se reconstruya el abandonado sentido de colectivo, se aseguren los derechos sociales de todas y todos, un futuro conquistado por el feminismo y dónde se respeten irrestrictamente los derechos humanos. Nuestra nueva carta magna debiera asegurarnos ese devenir. Nos lo merecemos. Pero tenemos que conseguirlo en conjunto con quienes desean lo mismo”, concluyó.



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