¿Menos plásticos en nuestro futuro?

Columna de opinión escrita por Paola Méndez, miembra del Frente de Medio Ambiente de Fuerza Común.

Hace unas semanas el Senado aprobó un proyecto de ley que permitiría limitar de manera significativa el uso de plásticos de un solo uso en establecimientos de expendio de alimentos.  Estos plásticos son lo que usualmente usamos en servicios de comida, tales como vasos y cubiertos desechables, las bombillas plásticas, entre otros.

Es una gran iniciativa y esta opinión es transversal: Este proyecto de ley es un ejemplo de cómo la política puede dar respuesta a las necesidades e inquietudes de la población en relación a la protección del medioambiente.

Su aprobación tendría un impacto claro en la forma en que convivimos con el plástico, y es a la vez una oportunidad para darle un mayor impulso a la discusión sobre los productos que están en nuestro entorno día a día y que impactan el medioambiente y nuestra salud a nivel local y global.

Porque el plástico hoy día se encuentra en prácticamente todos los productos de uso cotidiano, y afectan visible e invisiblemente nuestro medioambiente.

Un ejemplo de lo visible es el impacto que tiene el mal uso de los plásticos que usualmente luego de una corta vida útil terminan como basura contaminando el medioambiente por cientos de años, siendo los océanos los más afectados. Las cifras son claras: Más del 80% de la basura en los océanos corresponde a plásticos, con consecuencias nefastas en los ecosistemas locales.

Más silencioso es el impacto de los otros plásticos. Los microplásticos, por ejemplo, que están particularmente presentes en la industria de los cosméticos y son agregados de manera intencional a un sinfín de productos, formando parte de los ingredientes en cremas de belleza, exfoliantes, shampoos, etc, sin que esto sea comunicado al usuario final ni regulado adecuadamente.  Nuestra ropa, hoy día confeccionada en su gran mayoría con fibras de plástico, contribuye fuertemente a aumentar la presencia de microplásticos en el agua al degradarse lavado tras lavado.

Ellos entran así diariamente en nuestras vidas a través de nuestras decisiones de compra y terminan contaminando nuestros suelos y aguas para aparecer más tarde hasta en nuestros propios alimentos! Ejemplo de esto, son productos tales como la sal, los mariscos que lamentablemente están ya masivamente contaminados. Y no sólo en Chile, este problema es mundial!

Está claro que no son sólo los plásticos de envases y bolsas los que generan un problema, debemos reconocer que la problemática es mucho mayor.  La solución es por ende compleja y requiere de un cambio en la forma en que nos relacionamos con los recursos.

Este cambio nos obligará a transitar hacia un nuevo formato de consumo, donde no prevalezca lo desechable. Volveremos a ver en el futuro las prácticas del pasado, donde la reutilización de los desechos era la norma, y el despilfarro una insensatez.

Limitar y regular el uso de los plásticos de un solo uso es adecuado y urgente, pero aun nos falta mucho por avanzar, como país y como ciudadanos.

El Estado debe promover los mecanismos adecuados y efectivos para reducir la cantidad de plásticos utilizados en las industrias y el comercio, y reutilizar a través del reciclaje y la revalorización aquellos estrictamente necesarios.

El plástico es sin embargo un elemento más, de una serie de materiales y actividades que en su uso diario, por inacción o por omisión, están impactando la salud y la vida de todos nosotros y de nuestra flora y fauna.  Ya no podemos seguir siendo solo consumidores, podemos y debemos ser más que eso: Como ciudadanos tenemos un rol clave que jugar, porque no es necesario esperar a que las leyes nos impongan una forma de actuar, podemos y debemos cambiar nuestras conductas hoy.  Las decisiones individuales, son potentes cuando se vuelven colectivas!



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